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El criadero de gallinas sureñas El Chozo trabaja por la recuperación y puesta en valor de esta raza autóctona andaluza. Gracias por su visita. Esperamos que el contenido de este blog sea de su agrado. Está dedicado especialmente a aquellos aficionados que emplean su tiempo en la recuperación de la gallina sureña, la gallina de campo autóctona andaluza en su amplia variedad de plumas, que desde tiempo inmemorial ha dado tanto al hombre.


jueves, 5 de abril de 2012

PATRÓN DE LA RAZA SUREÑA

La gallina andaluza es una raza española de gallus gallus originaria de Andalucía. Es de tipo mediterráneo, de crecimiento más bien lento y de doble propósito: producción de carne y huevos. Su producción de huevos es superior a los 165 anuales, con un peso medio de 70grs. cada uno. Son gallinas rústicas, activas y poco predispuestas a incubar. Todos los colores están reconocidos: negro, ceniza, blanco ceniciento, franciscano, blanco, perdiz, morucho, armiñado, plata, etc.

Aunque ya era muy conocida y valorada en España en la segunda mitad del siglo XIX, estando presente en el Real Jardín Botánico de Madrid en 1864, la raza fue cayendo en un progresivo olvido, salvo en las áreas rurales. Sin embargo, a principios del siglo XXI se ha iniciado la labor de crianza y recuperación de la antigua raza por parte de criadores particulares, caso de los miembros de la Asociación de Criadores Gaditanos de Gallina Andaluza “Los Alcornocales”, a la que pertenecemos desde el año 2.006. En la década de los 70, la explotación comercial de la raza sufre un declive debido a la competencia de razas foráneas más productivas. No obstante, la rusticidad, versatilidad y belleza de nuestra estirpe autóctona, siempre prevalecieron y fueron cualidades apreciadas por los campesinos, que aunque de manera anónima o aislada, conservaron buena parte de este caudal genético en sus corrales domésticos. En efecto, nuestras gallinas autóctonas contaron con características a su favor: adaptabilidad a temperaturas extremas y dietas diversas; mayor resistencia a enfermedades y parasitosis; buen nivel de puesta a largo plazo (menos intensa que la industrial pero más longeva); excelente controladora natural de diferentes plagas (insectos, lombrices,  orugas, etc.) y magnífica integración al medio de explotación al aire libre. Todo lo cual hace que la consideremos como una raza ideal para explotaciones ecológicas. La ausencia de un mecenas que relevara públicamente la labor selectiva, supuso el declive de esta raza, que llegó a considerarse extinta.  Todo ello ha hecho que se pierdan ya algunas variedades, diferenciadas por el color de su plumaje, y que son genéticamente imposibles de recuperar. No así su tipo o tronco originario y por supuesto, no gran parte de sus genes, los cuales bien fusionados entre otras estirpes o conservados en pequeñas poblaciones aisladas, siguieron reivindicando su derecho a perpetuarse entre buena parte de los corrales tradicionales. En este punto, un grupo de avicultores inicia la recuperación de esta estirpe unificando criterios desde la denominación "Andaluza Sureña" o simplemente "Sureña". Desde estas asociaciones de criadores se pide las mismas ayudas que reciben otras especies que están en peligro de extinción por el mismo motivo y se trabaja conjuntamente con la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía y especialmente con la Diputación de Córdoba para contribuir al resurgimiento de las razas autóctonas y los sistemas tradicionales de producción, todo ello apoyado por una creciente demanda de productos de alta calidad así como por una mayor sensibilización por nuestras tradiciones que en este caso tienen su base en la recuperación y promoción de las razas avícolas autóctonas.

MORFOLOGÍA AVÍCOLA:

En junio de 2006, el Comité de Razas de Ganado de España, integrado por representantes de las Comunidades Autónomas y del Ministerio de Agricultura, reconoció las primeras tres razas avícolas autóctonas de Andalucía y de gran implantación en la Comunidad, especialmente en la zona occidental. La Consejería de Agricultura, la Diputación Provincial del Córdoba y el Centro de Referencia Avícola Andaluz fueron los promotores de esta iniciativa, basándose en la singularidad de estas aves de las que se conoce su existencia desde principios del siglo pasado. Se trata de las razas Utrerana, que a su vez cuenta con cuatro variedades (Blanca, Negra, Franciscana y Perdiz), Andaluza Azul y Combatiente Español, conocido comúnmente como 'gallo de pelea'. En este sentido, la Consejería de Agricultura está favoreciendo la creación de asociaciones que se encarguen de facilitar ayudas al sector. La cabaña avícola andaluza está compuesta por 4.000 explotaciones que cuentan con una cabaña de 26,5 millones de aves.

Como ya se ha dicho anteriormente, esta raza tiene un crecimiento lento, como la mayoría de las razas afines, y solo cuando ha superado el año llega su desarrollo total. La selección y fijación de los colores del plumaje ha conducido a la denominación de la gallina andaluza sureña, caracterizada por plumas largas, ceñidas al cuerpo, brillante y abundante en los adornos del gallo. Es de porte típico mediterráneo, aunque su tamaño y peso son ligeramente superiores a los de casi todas las razas mediterráneas; muy bien proporcionada, con excelentes condiciones rusticas para adaptarse al campo y proporcionar huevos blancos y carne de excelente sabor.

Los ejemplares machos suelen alcanzar en su estado de madurez un peso que oscila entre los 3,3 y 3,8 Kgrs. y la gallina entre 2,5 y 3,3 Kgrs.

Morfología del gallo: La cabeza es ancha y gruesa, moderadamente larga y lisa. La cara es grana y de color encendido. La cresta, simple, bien desarrollada, grande y gruesa, sobre todo en su base, muy derecha, con cinco dientes bien definidos, con espolón que sigue ligeramente la línea del cuello, grana de color. Las barbillas largas, anchas y lisas, granas de color encendido. Las orejillas, ligeramente alargadas, en forma de bellota, tamaño moderado, de color blanco puro. El pico, mediano y fuerte, de color corneo, excepto en la variedad franciscana, y en la blanca sin manchas que es blanco rosáceo con pequeñas nerviaciones oscuras. Los ojos, con la pupila bien formada y mirada viva; iris color acastañado. El cuello, ligeramente alargado y grueso. El tronco debe ser alargado e inclinado hacia atrás. El dorso, ancho, plano, ligeramente inclinado hacia la cola. El abdomen ancho, profundo y bien desarrollado. La cola bien arqueada, no muy grande, formando ángulo de 95º con la horizontal; hoces bien curvadas. Las alas son fuertes y bien ceñidas al cuerpo. Los muslos largos y gruesos, bien poblados de pluma. Los tarsos, más bien largos y gruesos, proporcionados al cuerpo, limpios de pluma, de color apizarrado excepto en la variedad franciscana y blanca sin manchas que son blanco rosáceos, admitiéndose algunas manchas oscuras en su pigmentación.

Morfología de la gallina: Tiene las mismas características que el gallo, salvo las diferencias debidas al sexo. Algunas diferencias se señalan a continuación. La cabeza es fina y elegante, moderadamente grande, entrelarga, con un ligero matiz aguileño. La cresta debe estar caída hacia uno de los lados de la cara, tapando el ojo. Las orejillas ovaladas, no demasiado grandes. Las barbillas menos larga que en el macho, lisas, flexibles y suaves. El pecho es ancho y prominente, la quilla debe ser larga y algo curvada. La cola está ligeramente tendida hacia atrás, recogida y pobre de plumas. El abdomen es de aspecto amplio y globoso, con el plumón trasero muy espeso, bien desarrollado. El dorso ancho, plano, recto o ligeramente inclinado hacia la cola.

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